El hombre moderno ya no es feliz

Vivimos en una época fantástica. Tenemos más de lo que cualquier persona se podría llegar a imaginar hace unos siglos. Pero aún así el hombre moderno no es feliz, ¿qué sucede?

El hombre moderno

Nuestros avances han dejado eclipsados los de nuestros antepasados.

Nos parece normal subirnos a un avión y cruzar el océano mientras dormimos o vemos una película. Marcamos un número en el móvil y podemos hablar con una persona en cualquier parte del mundo. Pulsamos un botón y tenemos luz en casa. Abrimos el grifo y sale agua caliente…

Todo esto es tan cotidiano que ya ni nos asombramos, es más, nos enfadamos si la cobertura wifi es baja y la velocidad de conexión lenta.Nos hemos acostumbrado a tener tanto que somos como pequeños niños mimados.

Con un techo donde dormir, bien vestidos y alimentados. Se han resuelto todas las necesidades básicas y hasta se han ido creando nuevas. Nuevas herramientas, nuevos estilos de ocio… que nos hacen la vida un poco más confortable si cabe.

Vivimos como reyes, ¿o quizás no?

Tenemos todo pero no somos felices

No hace falta ir muy lejos para comprobarlo: sal a la calle y lo verás.

Mira los rostros de las personas, podrás observar su estrés, sus preocupaciones y casi ni una sonrisa. Viven apuradas, con un ritmo frenético. Hacen las cosas por inercia y mientras las hacen ya piensan en la siguiente que les espera.

Somos como máquinas, vivimos en modo automático. Por la mañana nos ponemos en marcha y hasta la noche nada nos detiene. Ya no disfrutamos del momento presente.

Pero estos ritmos tienen un precio. Nuestros cuerpos sufren cada vez nuevas enfermedades y desgastes. Espaldas hechas polvo después de trabajar 8 horas frente a un ordenador. Insomnio y depresión a causa de nuestra preocupaciones. Cáncer, diabetes e infartos por nuestra mala alimentación o vicios nocivos.

Aunque ya ni eso nos asusta. Hay médicos y pastillas que «parecen que solucionan» casi todos los problemas, pero ninguno las causas.

Baja el ritmo, disfruta del presente

Es hora de tomar el cambio, de vivir el presente, de apreciar las cosas que tenemos a nuestro alrededor.

Para de leer por un momento, respira profundamente. Centra toda tu atención en la respiración. Observa como entra el aire en tu cuerpo. Como se llenan y vacían tus pulmones.

Observa lo que tienes a tu alrededor, aprecia su forma y sus funciones. Respirar es vivir y tu estás viviendo este momento.

Es difícil detenerse durante el día a observar todo lo que nos rodea, pero basta con realizar nuestras acciones conscientemente. 

Respira conscientemente mientras caminas, observa como tu espiración dura más pasos que tu inhalación. Respira mientras comes, aprecia los sabores que entran en tu boca. Pon tu máxima atención en cada tarea que realizas.

No hay nada tan sencillo y con una recompensa mejor que respirar conscientemente. De volver a vivir el presente.

Siempre que te sientas atrapado por el ajetreo del mundo moderno, respira. Aprecia todo lo que te rodea. Disfruta de las experiencias y de los momentos con la familia o amigos. Vuelve a vivir el presente para ser feliz.

 

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